Psicología y terapia individual
Autoexigencia, perfeccionismo y control
Puede que pienses que "tú eres así", que es tu forma de ser y que estás tú contra ti misma. De acuerdo, vamos a explorar por qué.
Desde fuera, el impacto de ser perfecta y exigente siempre ha sido positivo y socialmente premiado: se valora que seas responsable, resolutiva, correcta, que digas que sí a todo y que esté todo bajo control. Pero todo eso ocurre a costa de algo.
Así que no todo tiene que ver contigo únicamente: la cultura, la sociedad y la familia también hacen lo suyo.
Por dentro, la realidad es muy distinta. Convives con una presión constante, sobrepensando cada decisión, con mucho miedo a fallar y a decepcionar.
Nunca es suficiente, no puedes descansar sin culpa y la vergüenza aparece ante cualquier error.
No es que la autoexigencia no te sirva; de hecho, te ha traído hasta aquí y te ha dado grandes resultados. El problema es el coste que tiene mantenerla siempre al mismo nivel.
Por eso, es importante comprender qué hizo que aprendieras a funcionar de este modo. Y aviso: no lo hacemos para culpabilizar ni señalar a nadie, sino para entender qué contexto y qué relaciones moldearon esta forma de ser.
En terapia no buscamos que dejes de ser quien eres, ni que pierdas tu compromiso o tu responsabilidad. El objetivo es revisar esas expectativas, aumentar tu flexibilidad y acompañarte en el cambio: ver qué implicaciones tiene dejar de sostener este patrón, qué se siente al bajar el listón de la perfección y cómo transitar la incomodidad de soltar el control.
Se trata de descubrir qué recursos y qué base necesitas para dejar de exigirte tanto, permitiéndote respirar un poco más y ser mucho más justa contigo misma.