Psicología y terapia individual

Aprender a poner límites

Cuando evitas poner un límite, el problema no es solo lo que permites fuera, sino lo que te estás negando a ti misma por dentro. ¿Eres consciente de a qué estás renunciando? 

Aprender a poner límites es mucho más complejo de lo que parece. Tu forma de relacionarte contigo y con los demás tiene un sentido y un origen, y por eso necesitamos ver qué te frena a la hora de identificar y comunicar cuáles son tus propias necesidades y tus propios topes.

Si cuando te planteas poner un límite es habitual que aparezcan la culpa, el miedo o la pena, vale la pena preguntarnos:

¿Eso que siento tiene que ver conmigo o con la dificultad del otro para aceptar mis límites? ¿Estoy en relaciones donde mis límites se cuidan y se respetan?

Poner límites no significa cerrarse en banda ni dejar de ser flexible. De hecho, nuestras relaciones y nosotras mismas necesitamos muchas veces ceder y adaptarnos; la cuestión es si siempre eres tú quien lo hace.

En terapia no buscamos que te conviertas en alguien rígida o distante. El propósito es que puedas escuchar cuáles son tus límites y necesidades, comprender qué función ha tenido no hacerlo y acompañarte a adquirir los recursos necesarios para sostener el respeto hacia ti misma. 

Se trata de aprender a cuidarte y a cuidar a los demás desde un lugar más saludable, donde tus límites dejen de ser una amenaza y pasen a ser una forma de cuidado.