Efectos de la ansiedad en el cuerpo

¿Qué le pasa a tu cuerpo cuando tienes ansiedad?

En sesiones, me encuentro con personas que llegan muy asustadas. Sienten dolor en el pecho, falta de aire, irritabilidad, dificultad para concentrarse, insomnio…

Han ido al médico, se han hecho pruebas. A veces aparece algún parámetro alterado y les dicen que con medicación eso se regulará. Otras veces, los resultados son completamente normales.

Y entonces escuchan una frase que no esperaban: “Tienes ansiedad.”

Y se quedan en silencio.
—¿Cómo?
—¿Por qué a mí?
—Pero si, en teoría, todo va bien…

¿Te suena?

La ansiedad no es un enemigo

La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo.
No es algo que esté mal en ti.
Es lo que nos ocurre a todas las personas cuando nos sentimos amenazadas.

El problema no es sentir ansiedad.
El problema es cuando esa sensación de amenaza se mantiene en el tiempo y el sistema nervioso se queda activado sin que nos demos cuenta.

Entonces el cuerpo entra en modo alerta constante.

Y muchas veces no somos conscientes de ello.

Seguimos.
Tiramos.
Aguantamos.
Normalizamos el cansancio, la tensión, el malestar.

Hasta que el cuerpo avisa: “Ansiedad. Estoy aquí.”

¿Cómo se manifiesta la ansiedad en el cuerpo?

Cuando el sistema está hiperactivado, el cuerpo empieza a hablar:

  • Respiración agitada o sensación de falta de aire

  • Dolor o presión en el pecho

  • Mareos

  • Insomnio o despertares con ansiedad

  • Tensión constante

  • Cansancio emocional profundo

No porque esté fallando.
Sino porque así es como está viviendo: en alerta.

¿Y si no es ansiedad y hay algo más?

Esta es una duda muy habitual. Y es importante abordarla con calma y honestidad..

Siempre es recomendable consultar con un profesional médico cuando aparecen síntomas físicos, especialmente si son nuevos, intensos o preocupantes.
Descartar posibles causas orgánicas es un paso necesario.

Pero cuando las pruebas están bien —o no explican el malestar— y aun así los síntomas continúan, muchas personas siguen sin confiar en su cuerpo.

Y ahí aparece el miedo constante.

Pero… después de descartar, el siguiente paso —aunque cueste— es aprender a confiar.
No en que “no pasa nada”, sino en que el cuerpo no es el enemigo. Es tu hogar.

Si es ansiedad, quiero decirte algo importante

Hay cosas que no ayudan:

  • Negar lo que sientes o evitarlo

  • Juzgarte por estar así

  • Exigirte estar bien cuanto antes

  • Compararte con cómo estabas antes o con otras personas

  • Vigilar cada detalle de tu cuerpo constantemente

Todo eso suele aumentar la ansiedad, no disminuirla.

¿Qué sí ayuda?

  • Dejar de luchar contra la ansiedad y empezar a escuchar qué te está pasando

  • Acompañar el malestar en lugar de empujarlo

  • Cuidarte de la forma que tu cuerpo necesita ahora, no como “debería”

  • Pedir ayuda

  • Apoyarte en figuras seguras

La ansiedad no se calma a base de fuerza. Se regula cuando hay comprensión, cuidado y acompañamiento.

La ansiedad no significa que estés rota.
Significa que tu cuerpo ha aprendido a protegerte demasiado tiempo seguido.

Y eso, con ayuda, se puede trabajar.

Cuenta conmigo si lo necesitas.


Claudia.




Siguiente
Siguiente

Crisis personal: cuando tu vida sigue pero tú no