No puedo más
Llevo tiempo sin aparecer por aquí. Y hoy me ha apetecido volver un poquito. Así que aquí me hallo. Escribiéndote.
¿Sabes? Esta semana, en una sesión con una persona maravillosa, veíamos lo saturadas, sobrecargadas y desconectadas que vamos.
Ayer veíamos las CARGAS. Dios mío, cuántas cosas sostenemos. Y nos dábamos cuenta de que muchas de estas nos las guisamos y comemos nosotras solitas. Aunque otras, también tienen que ver con las relaciones que tenemos.
Y quiero hablarte de las primeras. De esos SÍ que esconden NO que quizá necesitamos revisar. Porque si sientes que te estás ahogando en tu propia vida, es probable que haya cosas que necesites mirar, aunque duela y aunque, de momento, no sepas hacerlo distinto. No estamos ahí todavía.
Estas cargas de las que te hablo, muchas veces vemos que esconden:
Expectativas desalineadas con la realidad y con tus posibilidades.
Exigencia, o más bien dicho, hiperexigencia.
Perfeccionismo.
Control.
Hiperresponsabilidad.
Pena.
Dificultad para flexibilizar, adaptarte o posponer.
Expectativas erróneas sobre otros (cómo te gustaría que fueran, que actuaran…).
Falta de comunicación.
Y seguro que algunas cosas más.
¿Te identificas con esto que digo?
Si es así, ojalá decidas seguir leyendo. Y no es porque te quiera vender la moto; es porque quiero que leer esto se sienta como un espejo y un refugio.
Creo que es importante que podamos atender esa sensación de estrés, de ansiedad, de saturación y de ahogo. Ese aguantar hasta petar, que acabará petando de una manera u otra.
Así que, a ti que me lees, te quiero compartir algunas preguntas que vemos en terapia:
Cuando la carga tiene que ver contigo misma:
¿Qué está haciendo que me sienta así en este momento?
¿Qué es lo que me tiene mal de eso?
¿Por qué me duele/frustra eso?
¿Qué me digo a mí misma?
¿Cómo me llevo con la frustración?
¿Puedo adaptarme o me flagelo constantemente por qué no es cómo en mi mente debería de ser?
Cuando la carga tiene que ver con la relación con otra persona:
¿Esto tiene que ver únicamente conmigo o está implicada otra persona?
¿Esto es algo que a mí me gustaría que fuera de una forma, pero la realidad del otro es otra?
¿Qué expectativas estoy poniendo en cómo debería actuar o ser la otra persona?
¿Qué tendría que pasar —o qué tendría que comunicar— para que esto fuera distinto?
He intentado dejarte estas preguntas que vemos mucho en terapia. Pero al final, cada persona es cada persona y quizá estas preguntas puedan no encajar al 100% en tu situación. Lo asumo. Pero quería dejártelas por si sí pueden servirte para mires esas cargas y esa sensación de saturación con un poquito de curiosidad.
No se trata de soltar las cargas de golpe ni de resolverlo todo ya. Ojo con las EXPECTATIVAS y la EXIGENCIA. Pero quizá sí se trata de empezar a ver el peso que llevas y cómo te sientes para, poco a poco, poder decidir qué hacer con eso.
Como te decía al principio, no estamos ahí todavía. Y está bien.
Gracias por leerme y por hacer este espacio conmigo.
Un abrazo,
Claudia.